
Paisajes alpinos, colinas onduladas, frondosos valles, lagos y pintorescos pueblos arman el mosaico que da forma a la región de Trentino, en el norte del país italiano. Fue camino de los majestuosos Dolomitas, cuando por primera vez contemplábamos los contrafuertes rocosos que sostienen las antiguas torres defensivas, ruinas que dan forma a la estampa actual de Arco. Una primera vez en el lugar, a la que siguieron otras muchas incursiones en la región, viajes que nos permitieron descubrir buena parte de este bonito rincón italiano.
La pequeña localidad de Arco, se ha convertido por méritos propios en uno de los epicentros de toda la región, en parte por la cercanía del bucólico Lago di Garda. El turístico es sin duda uno de los motivos de su creciente popularidad, el otro, la impresionante variedad de ocio. Aquí podremos hacer todo tipo de rutas de senderismo, excursiones en bicicleta y lo más importante para los amantes de la roca, la escalada. Arco es uno de los lugares de referencia para la arrampicata, no solo dentro de la región italiana, sino también a nivel internacional y la variedad de rutas que podemos encontrar en sus riscos es realmente abrumadora.
Un poco de historia.
Pero no nos calentemos, pospongamos brevemente nuestras ganas de escalar y centremos nuestras miras en el bonito pueblo de Arco. Sin duda, lo primero que llamara nuestra atención es la desafiante torre, que, encaramada sobre un vertical risco, vigila la extensa llanura que forma el rio Sacra. Esta joya románica se alza majestuosa y si bien sus origines son inciertos, es conocedor que aquí se levantaba una pequeña fortaleza o puesto de control desde tiempos muy remotos. Toda la zona recibió habitantes desde antes de la Edad Media y hay ciertas creencias que el castillo fue levantado gracias al esfuerzo del pueblo, como torre de vigilancia y protección ante ataques e invasiones foráneas. El esbelto castillo llamó la atención de los nobles locales que en un alarde de fuerza se apoderaban de la construcción, tomando la fortaleza como propia, impidiendo el acceso a los habitantes y estableciendo en el lugar su futura morada. Habrá que esperar hasta el año 1124 para tener un primer registro escrito de los Condes de Arco sobre el castillo. Las convulsas relaciones de 1349 entre los nobles, consiguen expulsar a los Condes de Arco y el castillo paso a manos de los Scaligers, una familia noble veronesa. Pese al varapalo, los condes no cesaron en reclamar lo que consideraban propio y recuperaron la propiedad en el siglo XIV, para perderla dos siglos más tarde, de forma ya definitiva. Tras el asedio de las tropas francesas, el castillo fue abandonado al implacable paso del tiempo, hasta el año 1986, cuando comenzaron las obras de restauración que le devolverían su lugar en la historia. Llegar hasta la cima de esta atalaya nos pedirá un esfuerzo, pero el lugar y las vistas que obtendremos cubrirán con creces la hazaña ya que el panorama sobre el valle es bucólico y fantástico.



Si el castillo merece una visita, el casco antiguo no se queda atrás y no solo para admirar su arquitectura, de trazas típicamente italianas y donde destacan un puñado de casas señoriales y su colegiata. Aquí y a ritmo peatonal, se concentran en poco más de trescientos metros, hasta una veintena de tiendas dedicadas al mundo deportivo. Un verdadero paraíso para los amantes de la bicicleta, la escalada y la montaña, donde tendremos la posibilidad de ver, probar y lógicamente adquirir todos esos artículos que a menudo no vemos más que en foto, la variedad es abrumadora. En estas estrechas callejuelas el tiempo parece perder su noción y las horas nos parecerán minutos. Por supuesto en este bullicioso espacio también se ubican cafeterías, restaurantes y todo lo necesario para sobrevivir lejos de la escalada y el deporte.
La Arrampicata. Comencemos por el principio.
Para hacernos una idea de la importancia de Arco en el mundo montañero nos tenemos que remontar hasta 1930 cuando se procedía a la primera exploración vertical en el Valle del Sarca, en esas épocas se comenzaba a atacar las llamativas paredes del Monte Casale, Dain y Brento. Fue un asedio muy pausado, sin prisas y con un carácter totalmente alpino y dolomítico. Habría que aguardar hasta el año 1972 cuando escaladores de Arco ponen la mira en la cara este del espectacular y llamativo monte Colodri, firmando la que sería su primera ruta. En esa intrépida escalada estaban implicados Mario Ischia, Fabio Calzá y Giuliano Emanuelli.



Al igual que en muchas partes de Europa, también aquí en Italia, la entrada de los 80 significó la verdadera revolución en la escalada. Con la llegada de las nuevas zapatillas equipadas con suela de goma cocida, se afianzó un nuevo estilo y los llamados pies de gato impulsaron la dificultad de las nuevas rutas hasta límites hasta el momento desconocidos. Los trescientos metros de caliza del monte Colodri sería testigo en 1982 de la colocación del primer spit para escalada deportiva, haciendo una variante a la clásica Renata Rossi, abierta unos años antes. Con la colocación de ese nuevo seguro, nadie imaginaba la futura repercusión para la escalada en el valle del Sarca, convirtiendo el lugar en una referencia a nivel internacional. Con la fiebre de la que sería la futura escalada deportiva, en la primera mitad de la década de los años 80 entran en escena muevas generaciones de escaladores con una mentalidad más abierta. Nombres como Mariacher, Luisa Lovane, Maurizio Zanolla (Manolo), Aldo Leviti, Roberto Bassi y Bruno Pederiva, se convierten en los pioneros de esta forma de entender la escalada en el valle. Se equipan en esa época el primer 6b y con ello rutas totalmente atornilladas para la nueva escalada y donde no estaba bien visto agarrarse a los seguros intermedios. Con esta pandilla de escaladores levitando sobre el valle surgen verdaderos hitos de la dificultad; Super Swing. 7b+, Sport Trampicata. 7b, Degli Appigli. 7c o Nisida.7c, algunas muy técnicas de complicados movimientos, incluso en la actualidad. La popularidad del valle aumenta, los rumores sobre el paisaje, la buena comida, la bondad del clima, la calidad y potencial de la roca atrae a figuras internacionales. Por Arco se dejan caer Wolfgang Güllich, Patrick Edlinger o Jerry Moffatt, que por aquel entonces eran escaladores punteros de rutas deportivas en Alemania, Francia o Inglaterra. La llegada del taladro autónomo trae la creación de nuevos itinerarios y con la entrada de 1986 caen los primeros octavos. Un trabajo evolutivo que se consolida en 1987, celebrando el primer Rock Master de la historia de la escalada deportiva, competición que ganan la americana Lynn Hill y el alemán Stefan Glowacz.
Con la extinción de los dorados años 80 y si bien se siguen desarrollando nuevos sectores dentro y fuera el valle de Sarca, las paredes de Arco dejan de ser mediáticas, en parte por la gran diversidad de lugares nuevos para escalar. Las grandes estrellas de la arrampicata internacional ya no se dejan caer por la zona de forma tan asidua y Arco languidece en el olvido. Habría que aguardar hasta 1994, cuando nace el grupo Sisyphos, capitaneados por Roberto Bassi, con objetivos claros de dinamizar de nuevo la zona. Se comienzan a reequipar antiguas rutas, abrir nuevos sectores, acondicionar accesos y negociar con los particulares, pues algunas paredes calizas se encuentran en terrenos privados. En la actualidad Arco se ha convertido en un punto de referencia para el turismo de montaña, con multitud de sectores que se expanden por todo el valle. Un lugar encantador e histórico dentro de la evolución deportiva de la escalada, que, al igual que un museo, merece la pena ser visitado.
GUÍA PRÁCTICA.
Los sectores más recomendables.



Cercanos a Arco se aglutinan hasta 16 sectores, con rutas para todos los niveles, con ambiente deportivo o de gran pared. La roca es caliza, con predominio de placas técnicas y desplomes. En cuanto al equipamiento y salvo raras excepciones, es de primera calidad y de estilo deportivo, con solidas reuniones y sin grandes alejes.
Calvario. Hasta 26 rutas que oscilan entre 5b y el 8a. En este lugar se llevaron a cabo las pruebas italianas clasificatorias para el Rock Master de 1987. Tiene una base cómoda incluso para estar con niños y da el sol por la mañana.
Muro del´Asino. Hasta 45 rutas que oscilan entre el 4a al 6b. Es uno de los riscos más fáciles de la zona de Arco, con rutas ideales para principiantes. Esa particularidad hace que algunas rutas estén excesivamente pulidas. Hay instalaciones de picnic y es ideal para familias. Sol por la mañana.
Policromuro- Massone. Se encuentra en un pequeño valle al norte de San Martino, cerca de Massone y Bosco Caproni. Es uno de los sectores punteros de la dificultad en la zona. Hasta 160 vías que oscilan entre la placa y el desplome más salvaje y cuyos grados se mueven entre el 5a y el 9a+. Aquí se gestóUnderground (8c+/9a) liberada por Manfred Stuffer en 1998, a la que se suman Ultimatum (9a), Under Vibes (9a) liberada por Stefano Ghisolfi y Atene Naturale (9a) establecida por Adam Ondra. Variedad de orientaciones, si bien el sol da de pleno por la mañana. Atención a las rutas de la izquierda que están demasiado pulidas.
Nago. En las cercanías del pueblo de Nago existen dos escuelas, en Belvedere podremos encontrar 54 rutas que oscilan entre el 3c y el 7b+. Un sector muy cercano a la carretera, con hermosas panorámicas del valle y el Lago di Garda. Por la comodidad de su acceso, es muy popular. Segrom es el otro sector, este alejado del pueblo y con 125 rutas que oscilan entre el 5a y el 8a, con una pequeña roca equipada especialmente para los más pequeños. Varias orientaciones, pero sol asegurado por la tarde.
Spiaggia delle Lucertole. Sector equipado dentro de los límites de Torbone Sul Garda y cuyas vías nos ofrecen variedades entre el 6a+ y el 7c. Hay 19 rutas sobre placa gris y cuyo atractivo nos permite asegurar encima de las mismas aguas del Lago di Garda ya que las vías se encuentran sobre una gran placa que emerge de las aguas. Sol por la tarde.





Lejos de la influencia de Arco, existen igualmente sectores muy recomendables y tranquilos.
Serrada se encuentra a 1250 metros de altitud, en un entorno idílico. Paredes en el bosque de caliza vertical, con predominio de agarres romos y grado apretado, con 89 rutas que oscilan entre el 5c y el 6c. En la base de los riscos todavía son visibles los restos de las antiguas trincheras de la primera guerra mundial y el sendero Forra del Lupo se encarga de poner en valor este histórico lugar.
Val D´Algone. Interesante sector dentro de los lindes del Parque Natural Adamello-Brenta, la escuela a orillas del rio D´Algone, es muy recomendable en los calurosos días estivales, donde la mayoría de sus 60 rutas están a cobijo de un bonito bosque de hayas. Los grados oscilan entre el 5a y el 7c, con especial atención a las rutas más próximas al rio, que presentan secciones resbaladizas.
Falesia Dimenticata. Estas “paredes olvidadas” tienen historia desde que fue descubierta en los años 80. Fue en esa época cuando se equiparon las primeras rutas en estos muros de conglomerado plagados de agujeros, hasta que la propiedad del terreno prohibió la escalada. Así estuvo hasta el año 2017, cuando a través del grupo Dolomiti Open se proyecta una financiación colectiva para recaudar el dinero necesario que permitió la compra del terreno. En la actualidad Falesia Dimenticata representa lo que debería ser un sector de escalada modelo; recinto cerrado, fácil aproximación, base de hierba, baño, si habéis leído bien, baño limpio con agua corriente y una biblioteca en su interior. Por si fuera poco, al pie de cada una de las mas de 50 rutas, que oscilan entre el 4c y el 8a, hay adosada una placa, donde escaneando el QR impreso podremos conocer el grado de la ruta y también su historia. El único pero, es que es un sector soleado, ideal para días nublados o jornadas invernales.




Bibliografía. En el casco antiguo de Arco encontrareis una estupenda librería con un amplio surtido de guías de escalada y donde encontrareis varias sobre Arco y su zona de influencia, desde solo deportiva hasta rutas alpinas de varios largos. En algunos establecimientos y alojamientos turísticos, están disponibles y de forma gratuita unos pequeños y muy interesantes libretos promocionales de los distintos deportes que podréis practicar en la zona, entre ellos la escalada, donde se detallan distintos sectores y como acceder a la zona donde se encuentran.
CÓMO LLEGAR. La manera más rápida y cómoda de llegar a Arco es con un vuelo hasta Bérgamo y desde allí alquilar un coche para recorrer la zona. Desde Bérgamo a Arco hay 139 kilómetros, por una carretera que recorre una de las orillas del Lago di Garda y que, dependiendo del tráfico, emplearemos más de dos horas. Si pretendemos hacer el viaje desde España, desde la frontera con Francia (Irún) tendremos que contar con 1400 kilómetros y 1166 kilómetros si partimos desde Barcelona, con numerosos peajes y horas al volante.
DORMIR Y COMER. Para dormir hay multitud de posibilidades, desde camping a hoteles de todas las estrellas o apartamentos. Y lo mismo con la comida, en el centro de Arco hay varios restaurantes.
EPOCA. La mejor época para visitar la zona oscila entre primavera y otoño, si bien los meses estivales son muy calurosos, siempre podremos jugar con las orientaciones y refrescarnos en las aguas del lago cuando el calor aprieta.


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