La Sierra del Xistral es un lugar hostil, azotado por los vientos del norte y nordés, que son retenidos por esta barrera montañosa y cuya humedad es dispersada en forma de persistentes nieblas y elevadas precipitaciones. Esta nubosidad constante le vale como el lugar de la península ibérica, que menos luz solar recibe en todo el año y tendríamos que viajar hasta las tierras altas de Escocia, para encontrar un escenario tan similar, meteorológicamente hablando. Esta condición de humedad constante ha fomentado la creación de turberas, albergando una de las principales reservas de carbono del suroeste del continente europeo. Las turberas de cobertor, recorren los puntos más altos de la sierra, por encima de los 900 metros de altitud, mientras que las termales, colonizan el fondo de los valles, donde el agua no se evacua con suficiente velocidad y llegan a compactarse, dando forma a turberas de importantes dimensiones.

La Sierra do Xistral está formada por un grupo de montañas que crean una barrera natural, una muralla que separa la zona costera de a mariña luguesa y las llanuras de interior, conocidas como A Terra Cha. Estas montañas cargadas de brisas húmedas forman el grupo más septentrional de Galicia y se extienden a lo largo de trece kilómetros por el norte de Lugo. Son elevaciones moderadas, con el Monte Cadramón (1055 m), como el más importante del conjunto, donde también destacan el Xistral (1036 m), Seixo Branco (1015 m) y Chao de Lamoso (1039 m). Aquí comienzan a brotar algunos de los ríos más importantes del norte; el Ouro, Masma, Landro y Sor, que desaguan en el Cantábrico, mientras que el Eume lo hace en la vertiente atlántica. A nivel geológico destacan los restos periglaciares, con acumulaciones de pizarras y cuarcitas, formando bloques aislados, que fueron trasladados por el hielo.

A pesar del importante valor ecológico del lugar y de ser una de las Zonas de Especial Protección de Valores Naturales, ser una firme propuesta para la Red Natura 2000 y estar integrada en la Reserva de la Biosfera “Terras do Miño”, el lugar aparece literalmente bombardeado por la instalación de aéreo generadores, que hacen del paisaje una extraña combinación apocalíptica, donde el ganado pasta libremente en las campas de altura, a la sombra de los modernos molinos de viento. Cabe destacar entre la fauna, la presencia de reptiles como la lagartija de las turberas, que tiene aquí su límite de distribución occidental en la Península Ibérica. Sin duda es uno de esos espectaculares escenarios que dan forma a la variada geográfia gallega .

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