Casa Rosalía. Iria Flavia.

Las camelias llegaron a tierras gallegas a finales del siglo XVIII y encontraron en estas zonas norteñas unas características muy favorecedores, unas cualidades que permitieron a estos árboles procedentes de China y Japón, acomodarse a los aires gallegos. Humedad, suelos ácidos y temperaturas suaves alimentaron a la camelia y con ello las ganas de florecer.

Castillo de Soutomaior.

Los nobles fueron los primeros en reclamar para los jardines de sus pazos y casas señoriales la camelia, que de pronto paso a ser árbol de moda y un jardín no era tal sin su plantación de camelias. Con el tiempo se introdujeron en jardines y fincas públicas, lo que convirtió a Galicia en un verdadero referente internacional.

La ruta de la camelia engrana una serie de escenarios que permiten al amante de esta hermosa flor poder contemplarlas de cerca y disfrutar de su visión. Actualmente en la comunidad se manejan hasta ocho mil variedades de esta planta, siendo Galicia referencia en cultivo y producción. Con motivo de ensalzar la camelia y acercarla al público, existen rutas que tienen como misión visitar esos escenarios, pazos de antaño que dan cobijo a fantásticos jardines. Entre esos santuarios botánicos se encuentran los jardines del castillo de Soutomaior, el parque de Cástrelos en Vigo, Parque do Castro, Pazo de Rubiáns, Pazo La Saleta, Pazo Lourizán, la alameda de Santiago de Compostela o el Pazo de Oca. Todos nos permitirán un paseo tranquilo, agradable y tal vez nos sintamos como esos nobles, que un simple paseo al caer la tarde, significaba todo un acontecimiento. Anxo Rial

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